1 Asociacion Cultural Carlos Cano: Historia
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jueves, 12 de agosto de 2010

74 AÑOS DEL ASESINATO DE BLAS INFANTE



El día 11 de agosto, los andalucistas nos reunimos como todos los años en el km cuatro de la carretera Sevilla –Carmona, para rendir homenaje a un hombre bueno que sentía su Tierra y luchó por ella y por su gente, hasta que le costó la vida.
Nuestra entrega de flores y nuestro recuerdo y lucha continua por nuestra Tierra, fueron nuestro mejor regalo a su memoria.


El día 14 de julio de 1936, se colocó la bandera de Andalucía en el ayuntamiento de Sevilla. Fue uno de los últimos lugares donde se hizo, nadie pensaba que pudiera pasar lo que pasó, tan sólo cuatro días más tarde. Todavía resonaban los aplausos y los ¡“VIVA ANDALUCÍA LIBRE”! , los gritos de la gente, que se reunieron en la Plaza Nueva de Sevilla, cuando la plaza, y toda la ciudad se llenó de los terribles ruidos que presagiaban muerte y destrucción: los de las bombas, los disparos y los cañonazos.
Fue uno de los días más tristes y más negros de toda la Historia de España. Aquel 18 de julio que España diera un paso atrás, de cuarenta años, expulsó la Democracia, y borró a todas las autonomías, e impidió que naciera la andaluza, que tan a punto estaba.

Frente a personas que eran capaces de darlo todo por los demás, sin pedir nada a cambio, como Blas Infante, estaban los que buscaban poder y riquezas, aunque que para ello fuese preciso sumir en la desgracia y la ruina ( nuevamente) y asesinar a miles de seres humanos, como en realidad sucedió.
Ese fue el triste destino de toda España desde aquel día; dos extremos opuestos que han estado siempre presentes en su Historia, y en la de otras naciones y países del mundo:
Ambición y Poder, que en aquella ocasión fue el causante del retraso general de nuestra Autonomía.

Desde varias semanas antes, un grupo de generales, habían estado preparando en secreto un golpe de Estado, para derrocar al gobierno que el Pueblo había votado. El 17 de julio, los militares se adueñaron de Melilla, desde donde prepararon el asalto a la península.
Entonces el norte de Marruecos pertenecía a España, y el sur a Francia; era una especie de colonia de las que abundaban en África, Asia y Oceanía. El Gobierno no le dio importancia, no tomaron las medidas adecuadas para contrarrestar la actitud de los generales rebeldes, y éstos tuvieron “ las manos libres”. Al día siguiente, el general Queipo de Llano, se apoderó de la guarnición de Sevilla.

Era sábado, el primero que no se trabajaba por la tarde, el general aprovechó la oportunidad, y ocupó las fábricas militares. Los obreros ofrecieron resistencia, pero estaban mal armados y peor preparados, y sucumbieron. Al cabo de unos días, Queipo, se había adueñado de Sevilla, entonces entró el ejército de África, mandado por el general Franco.

Sólo a partir de ese momento, reaccionó el Gobierno, pero ya era tarde: los militares rebeldes llamaron al levantamiento “Alzamiento” y Movimiento Nacional”.
Comenzó entonces una guerra civil, una guerra entre españoles, que duró tres años.
Al final, el ejército dirigido por Franco, ocupó toda España, había impuesto una dictadura que duró hasta su muerte a finales de 1975.
Durante todo este tiempo las autonomías estuvieron prohibidas.

Las guerras civiles, como es sabido, son las más sangrientas y crueles, porque en ellas se enfrentan amigos, conocidos, y hasta familiares, y se desatan odios y rencillas personales. En la guerra civil española, como en cualquier otra, ocurrieron muchas desgracias fuera del campo de batalla.

En Sevilla y sus alrededores, fueron detenidas muchas personas, como en tantos otros lugares de España los primeros días, entre ellos Blas Infante.
Él creyó que este golpe de Estado no sería mucho más grave que el de Primo de Rivera, y permaneció en su casa, ya que no podía continuar con su labor en defensa de la Autonomía. Se equivocó, quizás se debería haber escondido, como le aconsejaron, pero el decía que no había hecho nada malo.
El 2 de agosto de 1936, el sargento Crespo, de los falangistas, y otro individuo, bajo las órdenes del tío de su esposa, Pedro Parias, uno de los dieciséis gobernadores que tuvo Sevilla, y partidario del Régimen, fueron a su casa en Coria del Río, la rodearon, entraron, y se lo llevaron detenido, requisando el aparato de radio y el altavoz, de su propiedad, objetos que después de asesinado Blas Infante, les fueron devueltos a su esposa.
Hay que decir en tono sarcástico, que aunque fuesen asesinos, al menos no eran ladrones.

Estaba decidido: Francisco Franco Bahamonde, General en Jefe del Régimen Fascista, Generalísimo de todos los Ejércitos, y uno de los MAYORES ASESINOS que ha dado la Historia, decidió que debía permitir que se acabara con la vida de un Hombre Bueno y Honrado, como con tantas vidas más de Hombres y Mujeres Buenos-as, y Honradas-os.

Estaban dispuestos a asesinarle en ese mismo momento, entre Coria del Río y Sevilla. La intervención del nuevo alcalde, que, aunque nombrado por los golpistas, consideraba que debían dejarlo libre, lo impidió. Tanto el alcalde como algunos militares que se interesaron por él, fueron amenazados si seguían defendiéndole.

Le encerraron en una cárcel provisional que habían habilitado en un cine que había en la Plaza de Jáuregui, en Sevilla, junto con más personas detenidas como él. Todos los días se llevaban a varios que ya no volvían.

La madrugada del 10 al 11 de agosto, le sacaron a él junto a varios detenidos, por el camino los iban bajando del camión en que los transportaban, y luego les disparaban ya junto a la carretera, y los dejaban allí.
El camión tomó la carretera que iba de Sevilla a Carmona, y en el kilómetro cuatro lo hicieron bajar, cerca de una curva, a la puerta de un cortijo usado como institución benéfica para niños necesitados, llamada La Gota de Leche, en la huerta de las monjas clarisas (actualmente convertido en hotel).

Le ordenaron que avanzara; esto lo hacían para dispararles por la espalda, para que pareciese que el prisionero había intentado escapar.

Blas Infante se negó a andar y al oir cómo sus asesinos cargaban las armas, gritó:
¡VIVA ANDALUCÍA LIBRE!

Ese grito hoy en día aún resuena en los oídos de los andalucistas que nos reunimos en el lugar cada 11 de agosto a conmemorar su muerte.

Le dejaron allí, en la cuneta, y sin preocuparse por él, siguieron su camino, para ir dejando a otros hombres que iban asesinando en otros puntos de la carretera.

Casi cuatro años después de su asesinato, le celebraron un juicio, y le condenaron.
La sentencia emitida el 4 de mayo de 1940, daba por sentado que el hecho de haberle matado, era una prueba en su contra, y se le impone una multa de 2.000 pesetas que tuvo que pagar su viuda, “por haber pertenecido a un partido andalucista o regionalista andaluz”.

sábado, 22 de agosto de 2009

LAS CREENCIAS


Pasado ya el siglo, desde que comenzara la conquista, la región andaluza estaba ya plenamente vinculada a la vida del Imperio.

No había ya por supuesto problemas de ocupación ni de revueltas; pero esta vinculación, más que plataforma para el sosiego, sería por bastantes decenios fuente de sangrientos conflictos, tanto o más crudos que en los tiempos de la conquista. La sociedad romana republicana estalla en una profunda crisis por la incompatibilidad de sus estructuras con la nueva situación creada en el proceso que condujo de la ciudad al Imperio. La solución habría de llegar con el abandono de los antiguos esquemas de la República y la organización del poder en torno del arbitraje supremo del emperador. El paso al nuevo sistema político costó a Roma un largo rosario de guerras intestinas, conspiraciones y conflictos, acompañados de ensayos de solución en que los numerosos dirigentes romanos, pusieron a prueba su capacidad política y de maniobra, su fuerza en el campo de batalla, o su temeridad en aras de la ambición por el poder.

Dejaron su nombre en la Historia figuras como Mario, Sila, Sartorio, Pompeyo, César, Lépido, Craso, Marco Antonio, y Octavio, triunfador de un agitado capítulo, e inspirador de la calma: la Pax Augusta.


EL CRISTIANISMO.


Venerar al Melkart-Heraclés gaditano, era una baza política para ganarse el ánimo de los fieles, a parte del respeto y el temor supersticioso que pudieran sentir ante el famoso dios de la colonia fenicia. Sumado lo uno a lo otro, se entiende bien el prestigio del Hércules Gaditanus, y la protección que le dispensaron César, Trajano o Adriano.

Consagrada la romanización, se dio en la Bética, lógicamente, el culto a los dioses propios del panteón romano; Iove, (Júpiter), Liber Pater ( Baco), Venus, Juno, Apolo, Diana, Mercurio, Esculapio, etc.

Capítulo fundamental en la religión romana, es le relativo a los cultos orientales. Originarios de Egipto, Persia o Asia Menor, se difundieron por todo el Imperio. La clave de su éxito, era que ofrecían a los devotos ventajas espirituales ausentes en las religiones grecorromana; misticismo, salvación en el más allá, ritos misteriosos, eran algunos ingredientes de estas religiones exóticas que los fieles identificaban con un dios salvador que generalmente muere y resucita.


De entre estas religiones de esperanza, destacan la egipcia de Isis y Osiris, la frigia de Cibeles y Attis, y la persa de Mitra, a las cuales hay que añadir el cristianismo, emparentada con ellas, sobre las cuales, se impondría al final de la Antigüedad.

El cristianismo llegó a la Bética en la corriente de todas las religiones extranjeras. El primer dato seguro de su presencia, lo constituye el martirio de las Santas Justa y Rufina en Sevilla, acaecido en tiempos de Diocleciano, el mes de julio del 287.
Las patronas de la ciudad encontraron la muerte por negarse a hacer un donativo a los participantes de una procesión en honor de Salambó, diosa oriental, y cuyo ídolo rompieron.


Pocos años después, se celebraba un concilio en Iliberri(Granada), cuyas actas-las más antiguas que se conservan de un concilio disciplinar- son excepcionalmente valiosas para la historia de la Iglesia hispana. Acudieron 19 obispos y 24 presbíteros en representación de 37 sedes, de las cuales 23 eran de la Bética ( Corduba, Hispális, Acci, Tucci, Iliberri, Urso, Malaca, Astigi, Ategua, Egabrum, etc.), la provincia, por tanto, más ampliamente representada. La gran difusión del cristianismo que las actas del concilio acreditan, se corrobora, además por la aparición de numerosos vestigios arqueológicos paleocristianos: sarcófagos, mesas de altar, inscripciones funerarias, etc. Son escasos, sin embargo, los restos de iglesias paleocristianas, aunque recientemente hemos tenido ocasión de excavar el baptisterio de una de ellas en el patio de Banderas del Alcázar de Sevilla. Corresponde a la antigua iglesia de San Vicente, donde fue enterrado San Isidoro, y puede fecharse a fines del siglo IV o comienzos del V. La basílica estuvo abierta al culto varios siglos ( hasta comienzos del IX aproximadamente), en el curso de los cuales, el baptisterio experimentó dos reformas para convertirlo en una cuba de planta octogonal y en una pila menos profunda, cambios impulsados por cuestiones rituales y simbólicas.
Con el triunfo del cristianismo, se pone en pie uno de los pilares básicos del mundo medieval, época que se anuncia con la aurora de los tiempos visigóticos, ocaso, a su vez de la Antigüedad que acaba.


Enciclopedia " Historia de Andalucía"


jueves, 13 de agosto de 2009

EL IMPERIO ROMANO


Los romanos no tenían un plan preconcebido para ocupar Hispania, pero tras su victoria sobre los cartagineses, Roma emprende la conquista del territorio; aprovecharon la oportunidad, y se hicieron con el dominio.
En el 206 ponen en marcha el proyecto, desde que Escipión funda Itálica antes de regresar a Roma, emprendiendo así, un proceso de ocupación y dominio, que exigiría dos siglos, culminado por el sometimiento de August

o y sus generales de los últimos focos de resistencia entre los pueblos cántabros y satures. La región andaluza fue uno de los comienzos, junto con la costa de Levante y la región catalana, el sector más seguro, y base para la dominación de los territorios del interior, más resistentes a la ocupación de los extranjeros, y a los modos de vida que ellos representaban.

Hasta conseguir la consolidación definitiva, Roma hubo de emplearse a fondo para controlar un territorio que se resistía a tener nuevos dueños, cuando a penas se habían ido los anteriores.

Los romanos hubieron de mantener las estructuras de las ciudades, e incluso reforzarlas, para poder servirse de ellas, pues corrían el peligro de que se revelaran cuando les dieran la espalda. Así ocurrió en el 197 a de C., en el que el régulo turdetano Luxinio, con las ciudades de Carmo y Bardo, encabezó una revuelta con el concurso de varios centros de la Beturia y de los establecimientos púnicos de Malaca y Sexy.

La sedición no tuvo éxito, y el dominio romano siguió progresando en firmeza, en los primeros sectores de implantación, y de extensión por la paulatina incorporación de nuevas tierras.

Entre los muchos que intervinieron en la labor, puede destacarse Tiberio Sempronio Graco, encargado de los asuntos de Hispania, junto con Lucio Postumio Albino, el 180. Llevó a cabo un amplio plan de conquista y pacificación, penetrando profundamente en la Celtibérica, tras someter en el sur las ciudades de Munda y Cartima en Málaga.

La vida de las ciudades andaluzas se vio alterada también por las incursiones de los lusitanos, pueblos asentados fundamentalmente en la sierra de la Estrella, hacia la desembocadura del río Tajo, los cuales se convirtieron en bandidos como complemento a su pobre economía.
El río Guadalquivir era el campo preferido para sus propósitos. Desde los comienzos del siglo II a de C., Viriato, el famoso caudillo lusitano, dirige saqueos sistemáticos a partir del 147 y se hace fuerte en varios centros andaluces: Ittucu, seguramente Tucci, (Tejada la Vieja), Ástigi, Obulco, y otros de la Beturia.
Son bien conocidos los trastornos que ocasionó y la inquietud que sembró en las filas romanas con su modo peculiar de guerrear. Por fin los romanos, ocupados en las campañas numantinas, logran acorralar a Viriato en las tierras de vettones y galaicos y acaban con él por la traición de tres de los suyos, Audas, Ditalco y Minuro, naturales de Urso (Osuna), quienes le dieron muerte.

Enciclopedia "Historia de Andalucia."



NOMBRES ROMANOS DE LOCALIDADES ANDALUZAS.

AXATI : LORA DEL RÍO.( SEVILLA)
ASCA : UMBRETE.( SEVILLA)
ASTIGI : ÉCIJA ( SEVILLA)
ACATUCCI : IZNALLOZ ( GRANADA)
BÁLBILIS : LA ALGABA (SEVILLA)
CELTI : PEÑAFLOR
NOEVA : VILLANUEVA DEL RÍO
PAGUS SINGILENSI : HERRERA
IRIPPO : CORIPE
IPAGRO : AGUILAR DE LA FRONTERA ( CÓRDOBA)
ITABA : TEBA (MÁLAGA)
UGÍA : LAS CABEZAS DE SAN JUAN
LÍA : CANTILLANA SEVILLA)
ITÁLICA : SANTIPONCE : "ORDO SENIS" ( SEVILLA)
IPORCI : ALANÍS ( SEVILLA)
CONSTANTINA DE JULIA : ALCALÁ DE GUADAÍRA
ORDO HIENIPA : ALCALÁ DE GUADAÍRA
PAESULA : SALTERAS (SEVILLA)
SILENCESIS : ALGÁMITAS
HISPALIS : SEVILLA
CÓRDUBA : CÓRDOBA
ILIBERRI : GRANADA
ONUBA : HUELVA
AURGI : JAÉN
MALACCA : MÁLAGA
GADES : CÁDIZ
ILIPA MAGNA : ALCALÁ DEL RÍO (SEVILLA
OSTIPPO : ESTEPA
GRIPPO : DOS HERMANAS
ACCI : GUADIX (GRANADA)
GULIENA : GULLENA
OLOTONGI: ALNAZCÁZAR
MELARIENSIS : FUENTEOVEJUNA (CÓRDOBA)
MAGRENA : MACARENA
BASILIPPO : EL VISO DEL ALCOR
SERIPPO : LOS MOLARES
MUNDA : MONTILLA (CÓRDOBA
CÁSTULO : LINARES ( JAÉN)
SISAPO : ALMADÉN
METELLINUM : MEDELLÍN (BADAJOZ)
EMÉRITA AUGUSTA : MÉRIDA ( BADAJOZ)
UCUBI : ESPEJO ( CÓRDOBA)
ULÍA :MONTEMAYOR (CÓRDOBA)
OBULCO : PORCUNA (JAÉN)
EPORA. MONTORO (CÓRDOBA)
MELLERÍA. FUENTE OVEJUNA (CÓRDOBA)
ARUNDA : RONDA (MÁLAGA)
AGUULTUNIA :FUENTE DE CANTOS ( BADAJOZ)
ASIDO : MEDINA SIDONIA (CÁDIZ)
BAESSIPO :BARBATE ( CÁDIZ)
BAELO CLAUDIA : BOLONIA ( CÁDIZ)
CARTEIA : SAN ROQUE ( CÁDIZ)
ITUCI VIRTUS JULIA : BAENA ( CÓRDOBA)
JULIA TRADUCTA : TARIFA ( CÁCIZ)
ACINIPO :RONDA LA VIEJA ( MÁLAGA)
CARTAGO NOVA : CARTAGENA ( MURCIA)
ILICI : ELCHE ( ALICANTE)
ASCENSIS : ARCOS DE LA FRONTERA (CÁDIZ)
BOBASTRO : ARDALES (MÁLAGA)
SEXY : ALMUÑÉCAR ( GRANADA)
ANTICARIA : ANTEQUERA
NEBRISSA : LEBRIJA
ASTA REGIA : TÉRMINO DE JEREZ
URSO : OSUNA ( SEVILLA)
LAURO VETUS : ALHAURÍN DE LA TORRE ( MÁLAGA)
LAURO NOVA : ALHAURÍN EL GRANDE ( MÁLAGA)
ESTEBBUNA : ESTEPONA ( MÁLAGA)
CARMO : CARMONA ( SEVILLA)
CAURA : CORIA DEL RIO ( SEVILLA)
CAUCA : COCA ( SEGOBIA)
ÁBULA : ÁVILA
ABDERA : ADRA ( ALMERÍA)
ABGENA :GINÉS
COLONIA MARTIA : MARCHENA ( SEVILLA)
SÍNULA : LOS CORRALES
CASTRA VINARIA :CASARABONELA (MÁLAGA)
LACUNI MURGI : CONSTANTINA ( SEVILLA)
GEMELA TUCCI : MARTOS ( JAÉN)
BAETULA ;: ÚBEDA ( JAÉN)
VIRGIS : BERJA ( ALMERÍA)
PALUS : PALOS( HUELVA)
ARUCCI VETUS : AROCHE ( HUELVA)
CLAVICLUM : TORROX ( MÁLAGA)
MARUCCA : AGUADULCE ( SEVILLA)
VENTIPPO : CASARICHE ( SEVILLA)
ASTA REGIA : ALCALÁ DE LOS GAZULES ( CÁDIZ)
LERENNA : GERENA ( SEVILLA)
SUPERBINA : OLIVARES ( JAÉN)
UTRUM : UTRERA ( SEVILLA)
SOLOMEA : ZALAMEA ( HUELVA)
GERENA : GERONA ( CATALUÑA)

jueves, 6 de agosto de 2009

SEVILLA




SU HISTORIA



El origen de la antigua Hispalis romana es oscuro e incierto. Hay varias teorías sobre la raíz etimológica de su nombre, ya que unos aseguran que es hebreo o fenicio. Estrabón la llamaba Hispalis y Betis y San Isidoro en sus Etimologías explica que la ciudad ocupaba un lugar pantanoso, y que las viviendas aseguraban sus cimientos con pilotes o estacas. Sea cual fuere su origen, parece cierto, que debió pertenecer a la organización política, cultural y económica de Tartesos, como lo demuestran lo yacimientos arqueológicos encontrados en sus límites (Tesoro del Carambolo ).

Hacia el 500 antes de Cristo, la civilización tartésica fue destruida por los cartagineses, que establecieron lazos comerciales con griegos y fenicios.

Con la batalla de Ilipa (Alcalá del Río), en el 206 a de C, Cartago es derrotada durante la segunda Guerra Púnica, y comienza la dominación romana. Híspalis pasa a formar parte de la Hispania Ulterior, y luego de la Bética, que engloba más tarde las tierras de la Baeturia ( casi toda la provincia actual de Sevilla). Híspalis era uno de los cuatro conventos jurídicos en que se dividía la Bética. Aquí fundó Julio César la Colonia Julia Rómula, dotándola de murallas y costruyendo en su interior dos ciudades. La ciudad era un importante centro comercial, en tanto que el centro político radicaba en Itálica. Híspalis tuvo leyes propias y fueros, fue capital de la Bética romana y residencia de los gobernadores y magistrados superiores.

Luego, en tiempos de los visigodos fue residencia del príncipe Hermenegildo y foco principal de la sublevación político-religiosa contra el rey Leovigildo, quien sitió la ciudad en el año 583. Después de la muerte de Hermenegildo dejó de ser corte de los reyes godos.

El año 712 fue conquistada por los árabes que la llamaron Isbiliya, de donde procede su nombre actual. Durante el periodo del califato, Sevilla pasó a depender de Córdoba, siendo una de las ciudades más importantes de Al-Andalus.

En Sevilla se fraguaron diversas religiones contra el poder de los Abderramanes, y en el 844 la ciudad sufrió una incursión de los normandos, que pasaron a cuchillo a casi todos sus habitantes y saquearon edificios hasta que Abderramán II logró rechazarlos. Hubo más tarde guerras civiles, siempre motivadas por el deseo de lograr la independencia, hasta que Abu-el-Kasem logró la soberanía de la ciudad, con lo que se instauró el reino musulmán en Sevilla, que duró 70 años, durante los cuales gobernó la dinastía Beni-Abed.

Vino después la dominación almorávide en el siglo XI, seguida en la centuria siguiente por los almohades, que embellecieron y organizaron grandes empresas en la ciudad.

Durante la época árabe, Sevilla floreció en ciencias, artes, comercio, y sus escuelas eran célebres en el mundo entero.

Hay un tratado de Ibn Abdón, donde se recogen noticias sobre la Sevilla en el siglo XII. Allí se dice que “sigue siendo una ciudad floreciente”.
Que el abastecimiento de agua lo realizaban los aguadores, ( aunque más tarde los almohades construirán un acueducto desde Alcalá de Guadaíra. El transporte de mercancías se hacía por el río y por tierra.

Fueron los almorávides los que introdujeron el uso del velo sobre el rostro.
Los mozárabes tenían que vivir en Triana, y los barqueros no debían admitir a nadie “ con envases para comprar vino a los cristianos”.
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